Mostrando entradas con la etiqueta letras felices. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta letras felices. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de septiembre de 2013

con los pies del otro lado




Os digo una cosa: el verano es un surtidor de posibles imposibles. Hay que dejarse de "peros", y dar paso a los "¿por qué no?".



El microbloging me está afectando tanto que ya no sé escribir algo que ocupe más de 140 caracteres... 

Es mentira, crecer implica que el mundo te va pareciendo tan complejo a veces que ya no sabes cómo describirlo. Por el momento me  valgo de fotos: dame un atardecer rosado, una noche de estrellas infinitas y dos vidas ajenas al movimiento de una gran ciudad y seré un poquito más feliz.

Creo que voy a optar por un proceso inverso que facilite todo lo que veo, lo que siento y lo que descubro. Ir simplificando la felicidad con el tiempo, es al fin y al cabo la mejor manera de vivir.

lunes, 5 de noviembre de 2012

What doesn't kill you makes you stronger.


No se puede uno acostumbrar a la luz que brilla en otra persona. 
Aferrarse a los recuerdos es una estupidez que todos cometemos demasiado.
La mayoría de nosotros huimos de las cosas cuando se ponen difíciles; y sin embargo, volver al pasado, que es algo que sabemos que es imposible, está siempre presente a lo largo de nuestra vida.




Se trata sólo de alumbrarte con la luz de los que sí están contigo. Cuidarlos, y dejar que te cuiden. Regalar sonrisas limpias. Escuchar por lo menos una vez una carcajada de risa con algún amigo, sentir la energía que crea eso en ti. Da igual que nadie entienda el por qué, ni siquiera tú mismo,  lo que sirve es que hace que tu propia luz brille y te llene de fuerza.
Son esas pequeñas cosas inevitables que a pesar de no tener ninguna explicación llenan de razones el camino. 




domingo, 2 de septiembre de 2012

Jeux d'enfants.


Si algo significa Septiembre es nostalgia. Se asoma el primer contacto con el frío, no solo el del otoño sino también el de la ausencia. Y yo que me agarro tanto a los buenos momentos, a las bandas sonoras que pasan por la vida, a las buenas personas que estás disfrutando ahora no sé de qué manera soltarlas.


Guardo con  cariño de este verano un montón de atardeceres, noches de estrellas infinitas y luces que brillan. El olor del mar y las primeras pisadas en la arena, perderme por calles desconocidas y las noches de verano. Esas noches que no tienen prisa, ni ganas de soñar, sólo de vivir. 
Llega el remolino de recuerdos, que a veces te hace volar, y otras te tira al suelo y te despeina y te deja durante unos segundos con la impotencia de no poder levantarte.

Y ahora me queda sólo una despedida, una de las chungas, un "hasta pronto" que me deja un poco los días en blanco y las tardes vacías. Pero yo pienso más en la otra cara de la moneda, en un reencuentro con mil historias que contar.




Hay que darle la vuelta a la tristeza, hay que hacerle cosquillas a la vida, hay que decirle a Septiembre que hemos cogido mucha fuerza porque sabemos que es un mes peleón.
Quien sabe, tal vez llegue pronto el día en que su llegada solamente traiga ganas de empezar.